SAFO O LA IGUALDAD EN EL AMOR

 CALIOPE[1]

Esta era una deuda que mantenía con Josué Rodríguez, Coordinador del Proyecto de Igualdad, y con mis alumnos de Literatura Universal. Durante el curso que concluye descubrimos la sensual calidez de Safo, la poeta del amor libre y apasionado . El lirismo de su obra incorporó el ámbito doméstico y el mundo femenino a la poesía. En definitiva, un nombre indispensable para la Literatura Clásica, una voz que fue imitada o traducida al tiempo que padecía un injustificado olvido por ser mujer y entonar un canto ambiguo en ocasiones o abiertamente homosexual.

     El poema que figura a continuación es una de sus composiciones más famosas. Cada uno de los alumnos de 2º de Bachilletato B que cursó la materia Literatura Universal añadió un comentario sobre Safo. Los celos y la confusión de sentimientos, la parálisis amorosa y las ansias de muerte por amor sorprenden en apenas 16 versos.

Me parece que es igual a los dioses

el hombre aquel que frente a ti se sienta,

y a tu lado absorto escucha mientras

dulcemente hablas

y encantadora sonríes. Lo que a mí

el corazón en el pecho me arrebata;

apenas te miro y entonces no puedo

decir ya palabra.

Al punto se me espesa la lengua

y de pronto un sutil fuego me corre

bajo la piel, por mis ojos nada veo,

los oídos me zumban,

me invade un frío sudor y toda entera

me estremezco, más que la hierba pálida

estoy, y apenas distante de la muerte

me siento, infeliz.

Lautaro Frigerio: “Desgraciadamente, gran parte de su obra se ha perdido y solo poseemos 600 versos, pero esto no ha hecho que sea olvidada, ya que diversos autores como Horacio y Catulo, se inspiraron en ella. Platón la consideró la décima musa. Movimientos lésbicos, libertinos y bohemios se fijan en ella. Siempre fue caracterizada y representada a través de su instrumento: la lira.”

Paola Freitas: “La trascendencia de Safo se funda en el hecho de que es la primera escritora de la Cultura Literaria Occidental.”

Sofía García: “Safo fue una gran poetisa griega de su época, cuya fama hizo que fuera considerada por Platón como la décima musa. Hay ciertos rumores que dejan entrever que Safo era homosexual.”

Noelia González: “La poesía de Safo se caracteriza por la exquisita belleza de su dicción y su perfección formal.”

Ainhoa Hidalgo: “Safo no solo es reconocida por su trayectoria literaria, sino que fue capaz de componer su propia estrofa: la llamada estrofa sáfica. “

Ilenia Medina: “La trascendencia de Safo se debe a la perfección de sus obras.”

Andrea Padrón: “En algunas representaciones de Safo se le ve con una lira, pudiendo ser que sus poemas fueran cantados.”

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Lianne Prince:”Safo fue una poetisa griega contemporánea del poeta Alceo, quien se supone que fue su amante. Vivió toda su vida en Lesbos donde se dedicó a la composición y la educación de las jóvenes aristócratas, creando la llamada Casa de las musas.”

Jennifer Marcela Ramos: “Safo aportó una innovación para la sociedad de su época, puesto que se hace ver la posibilidad de que una mujer ame a otra.”

Laura Rivero: “Los rasgos más característicos de sus obras son: la naturaleza, la belleza de la mujer, el erotismo, la sensibilidad y la delicadeza propia del mundo femenino.”

María Rodríguez: “Su poesía gozó de gran predicamento en la antigüedad y fue imitada y traducida por varios poetas.”

Carmen Rodríguez:”En la Casa de las musas Safo instruyó a jóvenes vírgenes lesbias en diversos campos de las artes y desarrolló en ellas una notable conducta moral.”

                                                  200px-Post-30-isla-mujeres-y-poesc3ada[1]

Luis Miguel Sánchez: “Con las alumnas de la Casa de las musas desarrollaba una relación profundamente emotiva e íntima.”

Nicolás Sosa: “La temática de sus obras viene dada por su círculo de influencias, que no es más que su familia y sus alumnas.”

Tamara Toste: “El tema de Me parece que es igual a los dioses es el amor no correspondido.”

     Así vio Catulo el mismo poema de Safo: imitación, homenaje, traducción o copia, la Lesbia que menciona es el seudónimo de su amada Clodia. Conviene recordar que Safo nació en Lesbos.

catullo1 copia x

Semejante a un dios me parece,

y si lícito fuere, superior a él,

el que sentado junto a ti,

sin cesar te mira y te oye reír dulcemente,

eso que en mí arrebata todos los sentidos,

pues en cuanto te veo, Lesbia, aparecer radiante,

mi voz se apaga, se me traba la lengua,

bajo mis miembros arde sutil llama,

con singular sonido me zumban los oídos,

y cubre mis ojos una doble noche.[…]

Horacio en su Carminum I, 13 no rebaja la intensidad de los celos.

horacio

Cuando tú, Lidia,

recuerdas el rosáceo cuello de Télefo,

jay!, inflamado,

mi hígado se hincha de indigesta hiel.

Entonces ni mi juicio

ni mi sangre se mantienen en su lugar,

y hacia mis mejillas, furtivamente,

se desliza una gota denunciando

cuan a fondo me abraso a fuego lento.

Me enciendo si las disputas que el vino acrecienta

han estropeado tu deslumbrante espalda,

o si un joven alocado ha escrito en tus labios

una huella recuerdo de sus dientes.

No, si has de seguir escuchándome,

no debes esperar que te dure siempre

quien lastima con boca salvaje

tus dulces besos,

que Venus impregnó

con la quintaesencia de su néctar.

Felices tres y mis veces

aquellos a quienes sujeta un vinculo jamás roto,

y a quienes su amor, nunca escindido por perniciosas querellas,

no liberara antes del último de sus días.

     Estos son otros versos indispensables de Safo:

1346251031968-safo[1]

HIMNO A AFRODITA

¡Oh, tú en cien tronos Afrodita reina,

Hija de Zeus, inmortal, dolosa:
No me acongojes con pesar y sexo
Ruégote, Cipria!

Antes acude como en otros días,
Mi voz oyendo y mi encendido ruego;
Por mi dejaste la del padre Zeus
Alta morada.

El áureo carro que veloces llevan
Lindos gorriones, sacudiendo el ala,
Al negro suelo, desde el éter puro
Raudo bajaba.

Y tú ¡Oh, dichosa! en tu inmortal semblante
Te sonreías: ¿Para qué me llamas?
¿Cuál es tu anhelo? ¿Qué padeces hora?
—me preguntabas—

¿Arde de nuevo el corazón inquieto?
¿A quién pretendes enredar en suave
Lazo de amores? ¿Quién tu red evita,
Mísera Safo?

Que si te huye, tornará a tus brazos,
Y más propicio ofreceráte dones,
Y cuando esquives el ardiente beso,
Querrá besarte.

Ven, pues, ¡Oh diosa! y mis anhelos cumple,
Liberta el alma de su dura pena;
Cual protectora, en la batalla lidia
Siempre a mi lado.

27

Algunos dicen que un ejército de caballería,

o de infantería, o una escuadra de navios,

es lo más bello sobre la oscura tierra.

Yo digo que lo que uno ama.

Y muy fácil es que todos lo comprendan.

Porque Helena, que conoció a los más bellos hombres,

abandonó a su marido, el mejor de todos,

por navegar a Troya,

sin acordarse de hijos ni del cariño

de los padres ¡Tan lejos desvió Cipris a la amante!

Pues logra Cipris al corazón doblegar

y al que ama que nunca levemente ame.

Ahora me hace recordara Anactoria,

que no está conmigo,

ya la que quisiera ver con su amoroso andar

y la radiante luz de su rostro,

mucho más que a los carros lidios o las armas

con que combaten de pie sus guerreros.

Y sé bien que nadie puede alcanzar

la suprema dicha, pero desear tenerla, . . .

repentinamente

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