نَعَم, أَنا مُسلِمَة NA‘AM, ANA MUSLIMA

AMINA AZAOUI    2º BACH B 

Paris 1

Ninguna religión monoteísta ha justificado la violencia ejercida en su nombre, pero a pesar de esto, este fin de semana, París ha sufrido unos atentados terroristas por el supuesto Estado Islámico, donde murieron más de cien personas inocentes. Un día antes lo mismo ocurrió en Beirut, capital de Líbano, y pasa de forma rutinaria en Siria, Palestina, Irak y muchos otros países de la zona.

Pocas horas tras los sucedido en la capital francesa, las redes sociales se escandalizaron y se produjo una defensa y apoyo incondicional al pueblo francés, con frases como “Pray for París” “We’re Paris” o tiñendo sus fotos de perfil con los colores de la bandera francesa. Pero, en cambio muy pocos mencionaron Beirut, donde se vivió la misma tragedia. Dejando claro así, que la vida de un francés vale mucho más que la de  cualquier otro ciudadano de Oriente Medio.

La hipocresía es un “valor” al alza en nuestros días, desde la participación de Israel en los tratados de paz mientras está ejerciendo todo tipo de violencia sobre el pueblo palestino, hasta la justificación de esa actitud de fariseismo, diciendo, por ejemplo, que espanta más un atentado terrorista en una ciudad en paz que en una zona de guerra o que sobrecoja más la muerte de un europeo que la de un sirio. Todo esto nos deja claro que hoy en día hay dos tipos de muertes, unas de primera y otras de segunda clase.

Por otra parte hay quienes aprovechan esta situación para incrementar la islamofobia en su entorno, echando la culpa de lo ocurrido  a la población musulmana y ocultando que es esta población la que más sufre este tipo de terrorismo. El Estado Islámico por su parte, aprovecha la situación actual de los musulmanes en Europa para calumniar y tergiversar el Corán, de tal modo que los musulmanes cada vez son peor considerados en el viejo continente provocando así una mayor emigración de jóvenes hacia las zonas controladas por el ISIS que se sienten discriminados y maltratados en Europa.

“Quien matara a una persona que no hubiera matado a nadie ni corrompido en la tierra, fuera como si hubiera matado a toda la Humanidad” Corán 5:32 .

 Esto  nos deja claro que el terrorismo no tiene religión y que todos los que matan en nombre del Islam no son más que unos psicópatas que no representan ni un 10% de 1.500 millones de musulmanes en el mundo.

السلامُ علَيكُم      

as-salâmu ‘Allahikum

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