MARINEROS SIN RUMBO

LARA    MÜLLER  2º BACH B

 

“La guerra de Siria empezó hace cuatro años, pero cayó b en el olvido hasta que estalló la crisis de los refugiados en Europa”.

He aquí cómo el ser humano acentúa su carácter egocéntrico innato haciendo oídos sordos a la barbarie que sucede en aquel mundo “paralelo” y no muy alejado de nuestra Europa. Y no con esto pretendo dejaros con mal sabor de boca, aunque observando lo que ocurre resulta difícil saborear la situación. Pero no, pretendo que salgáis de esas pantallas que tanto os absorbe y os somete a la ignorancia, que dejéis a un lado aquellos realitys que dedican su tiempo a decir si Juana es más guapa que Lola o “Cámbiame”, no solamente la ropa sino también la forma de ver las cosas. Quiero quitaros la venda de los ojos y que observéis la cruel realidad, lo que ocurre en nuestro único planeta de la galaxia con vida, o no.

Y por ello, retrocedamos las manecillas del reloj a cuatro años atrás. Cuando las calles de Siria estaban bañadas de sangre por una robusta lluvia de bombardeos, muriendo así millones de personas inocentes. Nuestros ojos mientras tanto, centraban su atención en otros menesteres más cercanos y que afectaban directamente a nuestros hogares, hasta que un día, la reminiscencia que todos tenemos de un mar en calma, se volvió en una triste imagen que dio la vuelta al mundo. Un niño ahogado en una playa, devuelto por el mar a nuestros pies, avivó nuestros más puros sentimientos y nos hizo despertar de ese insomnio que escondía la realidad de las realidades. Y no sólo este hecho nos hizo reaccionar, sino también la llegada masiva de refugiados sirios buscando lar donde salvaguardarse. Pero, como bien sabemos, mientras unos avanzan, otros retroceden o permanecen en su mismo asiento en la caverna. Y a esto me remito a aquellas masas que alzan el brazo para manifestar los problemas que suponen aceptar la llegada de estos seres “sin identidad”, cuando, en Europa hay espacio suficiente para acogerlos chez nous. En consecuencia, miles de sirios (mujeres, hombres y niños) duermen bajo las estrellas pidiendo cada día de su mínima esperanza de vida, un lugar donde encontrar la felicidad. Mientras, otros mueren siendo marineros sin rumbo, víctimas de un Caronte sin escrúpulos.

Todos estos hechos desfilan por los medios de comunicación como simples noticias y utilizamos como mecanismo de defensa el desplazamiento, consistente en obviar un hecho adjudicándoselo a otros. ¿No nos han enseñado a ser empáticos? Si nuestro país fuera azotado por una guerra como la de Siria, nosotros seríamos los refugiados; con nuestros hijos, desamparados, sin rumbo, buscando que se nos tienda una mano amiga y una voz que nos diga “Levántate y anda”.

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