Es hora de remover conciencias.

 Por: Daniel Delgado, Rosmelia Melgar, Mounina Nagi, Santiago Orozco y Ana Regos , 4ºA

El conflicto armado de Siria entra en su quinto año y las cifras de sus consecuencias son devastadoras: 220.000 muertos, 11 millones de desplazados, 3.9 millones de refugiados y 12.2 millones de personas que dependen de la ayuda humanitaria para subsistir. El conflicto en Siria afecta a 14 millones de niños que están sufriendo la violencia, el desplazamiento a gran escala y la escasez de recursos básicos.

Este conflicto, como muchos otros, tiene sus orígenes en la corrupción, en la captura política, en la pobreza, en la violación de derechos humanos. Pero también en la desigualdad. De hecho, esta crisis se inició con las primaveras árabes en 2011. Movimientos sociales, grupos espontáneos de personas, organizaciones que empezaron a movilizarse y reclamar sus derechos que consideraban menoscabados. Unos “muchos” que pedían a unos “pocos” un sistema más igualitario. Lejos de conseguir su fin, estas primeras demandas de justicia fueron acalladas violentamente por el gobierno sirio. El conflicto armado no había hecho más que empezar. Lamentablemente, cuatro años después, esta crisis ha acabado por convertirse en una de las mayores catástrofes de la historia reciente.

Cuando leemos noticias sobre los refugiados, la guerra en Siria y la crisis humanitaria que este país y sus habitantes está viviendo, nos paramos a reflexionar al respecto y encontramos que no parece propio del siglo en el que vivimos, que se ataque  y bombardeen zonas muy pobladas, porque se ven afectadas muchas personas inocentes . Hoy queremos levantar la voz y hacer llegar a las conciencias que ya es hora de actuar.

A lo largo de la historia, las migraciones han sido una realidad. Las razones por las que las personas migran son diversas y a menudo complejas. Hay personas que se trasladan a otros países para mejorar su situación económica o para continuar su educación. Otras abandonan su país para escapar de abusos contra los derechos humanos como la tortura, la persecución, los conflictos armados, la pobreza extrema e incluso la muerte. Actualmente, cada día, en todo el mundo, hay miles de personas que deben tomar la decisión más difícil de sus vidas: abandonar su hogar en busca de una vida mejor.

Realmente, ¿podemos pensar que los sirios que recorren miles de kilómetros huyendo con los hijos en los brazos, lo hacen porque quieren remover las conciencias europeas? ¿O es que quizás nuestras conciencias se quedan más tranquilas si no abrimos la puerta buscando una justificación? ¿Dejaremos de sentirnos culpables si los rechazamos porque no piensan como nosotros y no creen en nuestro mismo Dios? ¿Se puede proponer que los refugiados musulmanes sólo pueden ser refugiados en países musulmanes? ¿Se puede plantear que no hay que acoger refugiados porque entre ellos puede haber algún terrorista, cuando los países europeos exportan terroristas a la guerra de Siria? ¿Es este el mundo de los valores que preconiza y defiende Europa?

La sociedad occidental, si quiere ser modelo de sociedad avanzada, no puede ignorar lo que sucede más allá de sus fronteras, porque el acoger a refugiados que huyen de la guerra es un gesto de humanidad. Es necesario estabilizar la zona, elaborar un plan para los refugiados y ayudar a los países vecinos con Siria y sobre todo, ¡Es necesario poner fin a la guerra!

Y si nos fijamos en nuestro país, la pregunta podría ser ¿cuántos refugiados puede acoger España? Nos aseguran que España acoge a los suficientes para proporcionarles el derecho a un trabajo, a una casa, a comida,…pues la economía nos impide ser más generosos. Que España sea uno de los países con menos asilo para los refugiados nos deshonra, pero este sentimiento empeora cuando gran parte de la población reacciona ante la llegada de aquellos que buscan refugio de un modo escandaloso y se escuchan frases como “que vayan a vivir de su país” , “no queremos terroristas en España” , “todos ellos son iguales y malos” y un largo etcétera; nos parece algo realmente preocupante.

Nos planteamos por qué parte de los españoles rechazan a los sirios y creemos conocer la causas. En los medios de comunicación no se hace llegar de manera suficiente la situación de estos refugiados, la necesidad, el hambre, la miseria, la desesperación, la lucha por la supervivencia.

Las cadenas de televisión intentan hacer llegar a la población de forma dudosa la situación de los refugiados. En las noticias, han mostrado vídeos de refugiados corriendo por conseguir un plato de  comida, mientras se podía leer en los subtítulos “atentado yihadista…”. Nos muestran imágenes y vídeos de estos refugiados y acto seguido otras de los atentados ocurridos, y, aunque no tiene que ver una noticia con la otra, esto termina haciendo que la población establezca una conexión entre estos sucesos y sienta el acogimiento de los refugiados como una amenaza.

Esto nos ha hecho pensar que los medios de comunicación han conseguido ligar indirectamente, y de este modo nos llega  al subconsciente, los atentados yihadistas y los refugiados sirios, y esto ha creado ese rechazo por cierta parte de nuestra población en España. Indignante, repulsivo y triste, hemos de añadir.

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